Miguel Hernández


Miguel

Venerable Carabantes 3-bajo. E-42003 SORIA.
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 Nacido y residente en Soria. Lugar en el que obtuve mi diploma de fisioterapia, en 1993. Mi formación en osteopatía (entre los años 1996 y 2003), me permitió adquirir una buena cantidad de modelos de análisis y de praxis osteopática. Primaba la aplicación de técnicas y, sobre todo, el trabajo en función de los síntomas. Estaba ausente la más mínima idea de colaboración con las fuerzas o los mecanismos de la salud presentes en cada ser humano.

No obstante, en aquel periodo de mi vida, conocí al osteópata francés Alain Gehin (exactamente, en diciembre de 1999). Él me hizo comprender, con sus clases, sus palabras y su manera de ser, que la osteopatía no es un complemento de ninguna otra terapia. Es, por sí misma, un arte y una forma de ver y de vivir la vida. Le estoy profundamente agradecido.

Pese a ello, con el paso del tiempo constataba que la puesta en práctica (entusiasta, por mi parte) de todas aquellas herramientas-técnicas osteopáticas, no iba de la mano de resultados constantes. Éticamente, me planteaba incluso si aquello era justo y adecuado para mis pacientes y para conmigo mismo.
¿Qué fallaba? Sin la distancia y la perspectiva para observarme durante aquella época, no sabía, no podía darle respuesta. Hoy en día, tengo claro que, sobre todo, carecía de coherencia; en especial, la filosófica y, más en concreto, la osteopática. Ésta me llegó tras el “cruce de caminos” con Pierre Tricot y su universo tisular. Aquel tesoro lo encontré tras mucho buscar y casi a punto de abandonarlo todo.

El abordaje tisular me permitió -y lo sigue haciendo- trabajar con más determinación, obtener resultados más constantes y, algo fundamental, desarrollar una confianza en mis percepciones que me estimula a continuar ahondando en la coherencia que éste brinda.
Participar y colaborar: he aquí dos verbos que Juan Bañuls me ha alentado a poner en marcha junto a él. Las traducciones y la asistencia en sus seminarios de formación han sido el terreno propicio para ello. Y continúan siéndolo. La vida es un viaje de experimentación.
Y con ello acabo, animándoos a acercaros y a conocer el abordaje tisular.