¿Del paciente o del osteópata?

¿Del paciente o del osteópata?

Si inducimos, también inducimos en nuestro paciente nuestro propio estado personal de desarmonía.
Por tanto, ¿lo que sentimos en el paciente, es su problema o el nuestro?


¿ Cuál puede ser la fiabilidad de tal sistema ?

Es verdad que el osteópata induce inconscientemente cosas que le pertenecen a él.
En mi opinión, la respuesta a esta pregunta conlleva dos partes.

1- En la práctica con los globos propuesta en los cursos, nuestra atención está centrada sobre nosotros mismos, y somos los únicos protagonistas de la situación. Cuando trabajamos con el paciente, nuestra atención se dirige hacia él, por lo tanto, hacia nuestro exterior, lo cual convierte en prioritaria la percepción proveniente del paciente. En el momento que trabajáis con los pacientes, ¿ encontráis estrictamente las mismas tendencias tisulares que las que percibís cuando os entrenáis sobre el globo ? Si la respuesta es negativa (como lo es sistemáticamente durante los cursos), por consiguiente, esto quiere decir que vuestro propio estado tisular, no ha impedido al paciente el comunicaros el suyo.

2- La segunda parte de la respuesta es que, por supuesto, el tándem terapeuta-paciente corresponde al encuentro de dos mundos, dos universos - el del terapeuta y el del paciente - y que dada la complejidad de estos universos, este encuentro produce interacciones, las cuales se nos escapan, de modo que una parte de esta relación es completamente original y no reproductible debido, a su vez, a las respectivas personalidades del terapeuta y del paciente y a su estado y condición, en ese momento. Estamos, está claro, muy lejos de la sacro-santa reproducibilidad científica. Pero una vez tomada consciencia de ello, podemos manejarlo mejor que si no somos conscientes. De hecho, es el control consciente de la atención y de la intención el que permite gestionarlo de manera algo fiable.