¿Hay fracasos en osteopatía?

Sería presuntuoso y falso atreverse a afirmar que la osteopatía solo tiene éxitos. Los fracasos pueden tener varios orígenes, relativos a los pacientes, a los terapeutas y a las indicaciones incorrectas.

El paciente

Existen razones para esos fracasos cuya responsabilidad incumbe al paciente. Generalmente es porque continua llevando una vida ilógica y no se preocupa de emprender las reformas necesarias para mejorar su estado, bien porque se niega a modificar su alimentación, se agota, duerme poco, bebe o fuma demasiado, se impone gestos profesionales nocivos o se desenvuelve en un medio muy desfavorable para su equilibrio moral o psicológico. Sin embargo el paciente no tiene toda la culpa y puede ser demasiado fácil, cuando no llegamos al resultado deseado, hacer recaer sobre él la responsabilidad del fracaso. El terapeuta puede tener también parte de responsabilidad. 

El osteópata

La osteopatía es ante todo un arte. Es un arte de curar y, como todo arte, posee una parte técnica que se aprende y una parte que depende más de la aptitud que de la técnica. Un terapeuta puede dominar perfectamente esa parte técnica y sin embargo no ser tan eficaz como quisiera. La experiencia también entra en juego y es el fruto de la paciencia y de la práctica. El osteópata puede no encontrar la verdadera causa de las dificultades de su paciente. Bien llevado, un tratamiento osteopático, si no aporta la solución deseada, da generalmente al paciente un cierto bienestar y nunca le es perjudicial, lo que no podemos decir de todas las terapias. 

Las indicaciones

La mala indicación es otra fuente de fracasos en los tratamientos osteopáticos. La osteopatía no es una panacea. Puede que no sea el mejor sistema actual para tratar algunos problemas, o incluso que no esté indicada. El terapeuta debe ser responsable y permanecer atento, no queriendo tratarlo todo sistemáticamente con su técnica. No somos universales y debemos aceptar trabajar dentro de un espíritu multidisciplinario de la sanidad.

¿Contraindicaciones?

Son escasas. La mayoría de las veces, si el tratamiento osteopático no es la mejor indicación para la afección del paciente, sí puede ayudarle a recobrar un mejor equilibrio y un verdadero bienestar. Incluso en ciertos casos, permite al organismo luchar más eficazmente contra ciertos males que deben ser tratados por otros medios. He aquí algunos casos de contraindicaciones :

  • Las enfermedades graves, en sus periodos de evolución aguda. Tal es el caso del cáncer, de la esclerosis en placas y de la poliartritis durante los periodos de crisis. Las personas afectadas por esas enfermedades pueden, no obstante, beneficiarse de cuidados osteopáticos fuera de las crisis o cuando el tratamiento específico ha sido aplicado.
  • Un traumatismo reciente puede ser una contraindicación, especialmente en el caso de fractura o de traumatismo craneal. Una vez más, la osteopatía podrá estar perfectamente indicada más tarde, cuando la fase crítica haya pasado y cuando se haya aplicado el tratamiento específico  eventualmente necesario.

Cada vez que el terapeuta tenga dudas en cuanto a la afección que sufre el paciente, debe recurrir a los profesionales competentes con el propósito de descubrir con certeza la naturaleza de la patología.

Existen muy pocos casos en los que la osteopatía esté verdaderamente contraindicada. La mayoría de las veces, aporta una gran ayuda al paciente, permitiéndole recobrar rápidamente el mejor equilibrio posible.

Manifestaciones post-sesiones

Puesto que dice que algunas manifestaciones pueden producirse en reacción a una sesión de osteopatía, ¿podría precisar cuales son?

  • Justo después, a menudo existe una sensación de gran relajación y gran ligereza, acompañado algunas veces de la sensación de flotar « un poco ».
  • Seguidamente, la reacción la más frecuente es la fatiga que puede aparecer en los minutos o las horas que siguen la sesión y durar de unas horas hasta dos o tres días.
  • Algunas veces, el cansancio es acompañado por la sensación de haber sido apalizado. El paciente puede sentir como dolores difusos, profundos, internos, como después de un gran esfuerzo.
  • Estas dos reacciones son consecutivas a la nueva puesta en circulación de las toxinas que estaban estancadas en las zonas de inmovilidad liberadas por la sesión.
  • Las toxinas están puestas de nuevo en la circulación y el organismo debe filtrarlas y eliminarlas, como si vinieran de ser creadas. La persona tiene agujetas como después de un gran esfuerzo.
  • Estas reacciones pueden ser proporcionales a la importancia y al número de las zonas que han sido liberadas, pero también al grado de facilidad del cuerpo a gestionar sus toxinas.
  • Algunas veces, el dolor que llevo al paciente a consultar puede intensificarse durante varios días.
  • Durante los tres días que siguen a una sesión de osteopatía, nada es realmente significativo. Fatiga y dolor pueden ser normales y no indican que la sesión haya sido un fracaso.
  • Estas reacciones también explican porqué las sesiones no deben ser muy seguidas. El organismo necesita por lo menos una semana para « digerir » una sesión, y antes de esto, una nueva intervención crearía más perturbaciones que bienestar. La mayoría de los osteópatas, incluso separan aún más sus sesiones.

Efectos no deseados

¿ Una sesión de osteopatía puede tener efectos no deseados, incluso contrarios en comparación a lo que espera de ella el paciente ?

  • Todo cambio brusco de uno o varios elementos en el interior del organismo, crea una cierta confusión que éste intenta reducir para crear un nuevo orden, una nueva armonía que le sea favorable y le permita mantener un buen funcionamiento.
  • El traumatismo es el ejemplo típico de esa clase de trastorno a nivel mecánico.
  • El terapeuta que trata a su paciente busca y libera zonas de tensión. Crea cambios en la organización mecánica del cuerpo. De ello resulta un cierto desorden. El cuerpo se ve obligado, después de esta modificación, a crear un nuevo equilibro. Un osteópata que lleva bien su tratamiento posee técnicas de ajuste que permiten ayudar al organismo a mantener el mejor equilibrio posible a lo largo de la sesión. Será el mismo organismo el que realice el trabajo de ajuste íntimo y profundo que el osteópata no puede efectuar y para el cual se necesita un cierto tiempo.
  • Esta fase de ajuste puede requerir un tiempo y algunas reacciones, que varían considerablemente de una persona a la otra pueden producirse.
  • Para algunos, esta fase pasará casi desapercibida, mientras que para otros, generará manifestaciones más importantes.

¿ Hay reacciones ?

Todo cambio brusco de uno o varios elementos en el interior del organismo comporta una confusión que este organismo intenta reducir para crear un nuevo orden, una nueva armonía que le sea favorable y le permita mantener un buen funcionamiento. El traumatismo es el ejemplo típico de esa clase de trastorno a nivel mecánico.

El terapeuta que trata su paciente busca y libera zonas de tensión. Crea cambios en la organización mecánica del cuerpo. De ello resulta un cierto desorden. El cuerpo se ve obligado, después de esta modificación, a crear un nuevo equilibro. Un terapeuta que lleva bien su tratamiento posee técnicas de ajuste que permiten ayudar al organismo a mantener el mejor equilibrio posible a lo largo de la sesión. Será el organismo solo el que realice el trabajo de ajuste íntimo y profundo que el terapeuta no puede efectuar y para el cual se necesita un cierto tiempo.

Esas fases de ajuste y las reacciones que se producen, varían de una persona a otra. Para algunos, esta fase pasará casi desapercibida ; para otros, se manifestará de forma muy importante. Las principales manifestaciones que pueden aparecer tras una sesión son las siguientes :

Justo después de la sesión, el paciente puede tener una sensación de gran relajación y ligereza.

La primera reacción es la fatiga. Esta puede aparecer en los minutos o en las horas que siguen a la sesión y durar desde algunas horas a dos o tres días.

  • Una reacción frecuente que acompaña a veces a la fatiga es, además de la lasitud, la sensación de haber sido apalizado. El paciente puede sentir como dolores gripales difusos, profundos, internos. Esto también puede durar un día.
  • Las dos primeras reacciones son debidas al hecho de que toda zona de retención en el cuerpo es una zona de inmovilidad. Los diferentes flujos que transitan normalmente por esta región se estancan. Toxinas y residuos, no eliminados por el cuerpo se estancan. Liberar la región pone de nuevo esas toxinas en circulación y obliga al organismo a filtrarlas. La persona tiene agujetas como si hubiese hecho un esfuerzo importante. Estas reacciones pueden ser proporcionales a la importancia y a la cantidad de las zonas que han sido relajadas.
  • Otra reacción puede ser la reaparición o la exacerbación del dolor que se manifiesta el día siguiente o dos días después de la sesión y que puede durar dos o tres días. Este tipo de reacción es debida al hecho de volver a poner en orden movimientos o funciones ejercidos por esta región que se encuentra de nuevo fuertemente solicitada.

Es por ello que durante los tres días que siguen a una sesión de osteopatía, nada es muy significativo. Puede ser normal sentir fatiga y dolores, lo que no es signo de fracaso.

Estas reacciones explican porqué las sesiones no deben ser muy seguidas. El organismo necesita por lo menos una semana para “digerir” una sesión ; antes de esto, una nueva intervención crearía más perturbaciones que bienestar. Algunos terapeutas incluso separan aún más sus sesiones.

¿Consejos para después de la sesión?

¿Qué consejos puede dar para ayudar a gestionar ese « después de sesión »?

En la medida de lo posible, el reposo se impone. Si no un reposo absoluto, por lo menos una moderación en las actividades físicas.

  • Además, el sistema corporal no está apto para responder a una demanda intensa. Por lo tanto, no solo no será eficiente, paro incluso, los beneficios de la sesión se exponen a ser bastante menores.
  • Lasitud y agujetas son la señal de que el sistema corporal encuentra cierta dificultad en gestionar la nueva puesta en circulación de las toxinas. Es necesario ayudarle bebiendo mucho.
  • Beber agua, la menos mineralizada posible, a fin de que pueda cargarse lo más posible en elementos a drenar (Bezoya…).
  • Evitar las bebidas que ya están cargadas como algunas aguas fuertemente mineralizadas y sobre todo las bebidas con gas y distintas bebidas sofisticadas.

¿Cuándo hay que consultar?

Hablar de prevención no significa que todo individuo, si quiere vivir bien y mucho tiempo, debe procurarse los servicios de un osteópata desde el nacimiento… Sin embargo, si realizamos un mínimo mantenimiento de nuestro vehículo, ¿ por qué no tendríamos que dar a nuestro cuerpo un mínimo de cuidados ? Un coche al que le damos una gasolina o un aceite de mala calidad, o que no lo reparamos cuando es necesario, no llega muy lejos. El cuerpo puede, desde un cierto punto de vista, ser considerado como un vehículo. No obstante, tiene un margen de tolerancia mucho mayor que el automóvil, porque está vivo y tiene capacidad de adaptación y de compensación. No obstante este margen de tolerancia puede perjudicarle, porque acepta funcionar en condiciones que no son óptimas, de modo que a menudo olvidamos darle la alimentación correcta y equilibrada, el reposo y los cuidados que tanto necesita realmente.

Liberando las zonas de retención más importantes, el osteópata permite al organismo reencontrar una armonía interna y funcionar normalmente.

Como todos somos diferentes unos de otros, tenemos nuestras propias fuerzas y debilidades, como vivimos cada uno nuestra propia vida, con buenos y no tan buenos momentos, no se puede establecer una norma para la frecuencia de los cuidados osteopáticos.

Una regla general puede deducirse de lo que hemos visto en los capítulos precedentes : es bueno recibir un cuidado osteopático después de todo periodo difícil durante el que hemos sido maltratados tanto física como moralmente. Es en esos periodos cuando nuestro organismo acumula las tensiones. Liberar esas tensiones una vez ha pasado la dificultad, permite una recuperación muy rápida en todos los planos. He aquí algunos ejemplos de situaciones en las cuales un osteópata puede ser de una ayuda eficaz.

  • Durante el embarazo y después del parto, incluso cuando todo ha transcurrido sin problemas.
  • Después del nacimiento y durante la infancia, en el transcurso de cambios importantes en la vida del niño, o cuando manifiesta por su comportamiento dificultades de adaptación no habituales en él.
  • Después de todo traumatismo importante, incluso si no hay ninguna herida aparente (caída importante, accidente de coche, incluso sin gravedad ni herida, etc.).
  • Después de toda intervención quirúrgica o médica traumatizante, tratamientos dentales difíciles, extracciones, etc.
  • Antes de la colocación de un aparato dental, durante todo el tratamiento de ortodoncia, así como después de la retirada del aparato.
  • Durante o después de un periodo particularmente estresante o de agotamiento físico o intelectual o de un periodo emocional difícil.
  • Cuando nos sentimos “sin fuerzas”, o después de un periodo difícil.
  • Después de toda enfermedad aguda que requirió la toma de medicamentos. Las personas presentan entonces importantes desequilibrios del organismo en el plano osteopático, hepático y digestivo. Por ejemplo, los antibióticos, algunas veces indispensables, alteran siempre el sistema digestivo y el hígado.
  • Cuando la persona siente la necesidad o el deseo de tratarse. El cuerpo, si ya ha recibido cuidados osteopáticos será más sensible todavía al tratamiento osteopático permitiéndole reencontrar su equilibrio.

¿Diferentes tipos de osteopatía ?

Solamente hay una osteopatía, pero existen numerosas técnicas osteopáticas.

Algunas privilegian la atención y el trabajo sobre una región o tejido del cuerpo, otras prefieren concebir el cuerpo dentro de su funcionamiento de conjunto ; en todos los casos un osteópata debe ser capaz de tratar cualquier parte del cuerpo utilizando las técnicas más apropiadas para el trastorno del paciente. Entre las principales técnicas, podemos mencionar :

  • Las técnicas articulares o articulatorias, vertebrales o periféricas, como su nombre indica, se interesan específicamente por la fisiología y por el funcionamiento de las articulaciones, con el objetivo de normalizar su funcionamiento. Son las técnicas más antiguas de la osteopatía. Entre ellas encontramos las técnicas de manipulaciones vertebrales.
  • Las técnicas sobre la esfera craneal o técnicas cráneo - sacras fueron desarrolladas por W.G.Sutherland. Se trata simplemente de un nuevo punto de vista complementario a los que ya existían.
  • Las técnicas fasciales trabajan electivamente sobre los tejidos fibrosos y el tejido conjuntivo.
  • Las técnicas viscerales trabajan según ciertas características propias de la esfera visceral. De todos modos se comporta, para lo que es esencial, como todos los tejidos vivos.
  • Ninguno de estos planteamientos podría existir sólo. Todos forman parte del conjunto de herramientas de las que dispone el osteópata. A él corresponde elegirlas y emplearlas en función de las necesidades de su paciente.

Ser osteópata, es reflexionar y obrar con el respeto de los principios de la osteopatía. Por lo cual no es porque un terapeuta utiliza técnicas de osteopatía que es osteópata, como tampoco lo es si se limita a una sola clase de  técnicas.

Elección del osteópata

Según lo que dice, existirían casi tantas maneras de practicar la osteopatía como osteópatas. ¿Cómo aclararse y cómo elegir?

Como para cualquier profesional sanitario, no hay ninguna receta.

  • La certeza de una formación seria es importante, pero es difícil, si no imposible para una persona que desconoce la osteopatía, valorar exactamente la calidad de la formación de un osteópata.
  • Además, la calidad de la formación no es el único criterio ya que se trata de una actividad en la cual la calidad relacional tiene un papel no desdeñable.
  • Para finalizar, un osteópata puede haber recibido una formación insuficiente en algunos puntos y haberse perfeccionado asistiendo a formaciones de posgrado.

Algunos consejos

  • Privilegie un osteópata que solo ejerce la osteopatía. Cuanto mayor sea el número de títulos colgados en su placa, mayor será el riesgo de tratar con un “ aprendiz de todo, maestro de nada ” cuya competencia no es cierta en ninguno de los campos.
  • Privilegie un osteópata miembro de una organización profesional. Dichas organizaciones luchan por la calidad del nivel de competencia de la profesión.
  • Exija que el osteópata le dedique el tiempo que se merece. Una verdadera sesión de osteopatía no se realiza en diez minutos.

Algunos puntos clave

  • ¿ El osteópata toma el tiempo necesario para escucharle ?
  • ¿ Se da la pena de apuntar los puntos esenciales de su historia personal, de enfermedad, quirúrgica ?
  • ¿ Se toma el tiempo necesario para examinarle ?
  • ¿ Se da la pena de ocuparse del cuerpo en su conjunto y no únicamente de la región que le molesta ?
  • No dude en cambiar de osteópata si no está satisfecho.

 

¿Cuántas sesiones?

    ¿ Es necesario hacer varias sesiones y cuántas ?
  • La cantidad de sesiones varía según la afección del paciente, la antigüedad de sus trastornos, su capacidad para restablecer rápidamente o no un mejor equilibrio, sus condiciones de vida, su capacidad para modificarlas, etc.
  • Para una simple lumbalgia, una sola sesión o dos pueden ser suficientes.
  • Para un problema crónico antiguo, pueden ser necesarias varias sesiones.
  • El motivo por el cual acude el paciente a la consulta puede ser el resultado de viejas lesiones desdeñadas sobre las que el cuerpo ha organizado todo un sistema de adaptación. En este caso, puede que se necesiten varias sesiones para lograr devolver al organismo un equilibrio y una relajación suficiente y hacer que desaparezcan los síntomas.
  • La demanda del paciente también es importante. Cuando viene a consultar al osteópata, es por una razón precisa. Puede ser que el terapeuta logre, en una sesión o dos, mejorar o hacer desaparecer la dificultad. Sin embargo, examinando al paciente, puede detectar problemas más profundos y más antiguos de los que el paciente no tiene consciencia. Debe advertirle e informarle sobre lo que él cree que puede ayudar al paciente, mientras lo deja libre de elegir entre continuar o no con el tratamiento osteopático.

Coste de las sesiones de osteopatía

Parece que para las tarifas también, haya una gran variedad…

Efectivamente existe una gran variedad en las tarifas que piden los osteópatas.

Podemos estimar que el precio de una sesión debe situarse entre 40 y 70 €, según los profesionales y según los lugares donde ejercen (las sesiones generalmente son más caras en las capitales).

Comprendan que nuestro trabajo no tiene precio (no hay ninguna producción y ningún intercambio de material).
Tampoco es un motivo para que el precio sea descabellado.

Participación de las compañías de seguros

Debido al coste de una sesión, sería interesante que la Seguridad Social se hiciera cargo, incluso parcialmente de los gastos. ¿Esto es posible?

  • Actualmente, al no pertenecer la osteopatía a las profesiones referenciadas por la Seguridad Social, ninguna ayuda es posible por parte de los organismos de la Sanidad Pública.
  • Para que sus pacientes se beneficien de alguna ayuda, determinados osteópatas hacen pasar las sesiones de osteopatía como sesiones relativas a otra profesión referenciada por algunas compañías de seguros (como la fisioterapia por ejemplo o la medicina).
  • Incluso, algunos no dudan en hacer pasar (y pagar) una sesión de osteopatía como varias de otra clase (por ejemplo, dos sesiones de fisioterapia por una sesión de osteopatía). Esto es ilegal y tanto osteópata como paciente corren el riesgo de ganarse las iras de la compañía de seguros.
  • Algunas mutuas (cada vez más) aceptan hacerse cargo (la mayoría de la veces, únicamente en parte), de varias sesiones en un año. Esto depende del tipo de contrato.
  • Esta claro que para ello el osteópata debe estar autorizado a ejercer la osteopatía (decretos de aplicación de abril del 2008).